Catenaccio

En la página del Club Ébano recibimos con entusiasmo la colaboración del Maestro de la FIDE Ernesto Solana.

Podemos estudiar al hilo de sus estupendos comentarios una de las partidas decisivas del pasado Campeonato de Canarias Individual (Los Llanos de Aridane). En el match decisivo se produjo el clásico duelo del ajedrez canario entre Solana y Alfredo Brito (otro veterano que ya conoce los laureles de campeón de Canarias).

En esta partida podremos apreciar la tremenda tensión de este match decisivo, donde se produjeron varias alternativas tanto en el plano ajedrecístico como el psicológico. En este caso triunfó la estrategia sobre las casillas negras después de un tratamiento un poco anodino por parte de las piezas blancas. Sin embargo probablemente esta derrota supuso un acicate para el ánimo de Solana, que supo adjudicarse el título en las partidas de desempate.

Seamos testigos pues de esta lucha "al estilo italiano".











Jugada:
Ernesto Solana

"Hacía diez años que no participaba en un Campeonato de Canarias Individual (ni en un Insular, por añadidura), y es que uno acaba cansándose de la endogamia y la falta de estímulos. Los mejores jugadores canarios pierden la motivación cuando no hay torneos de ajedrez clásico adecuados para ellos, aunque he oído a algún listillo dar la vuelta a este argumento, afirmando que no hacen falta torneos de esta clase debido a la poca motivación de nuestros mejores jugadores.

Por razones personales, jugar en La Palma tenía un significado especial para mí, así que decidí participar este año (sin que sirva de precedente). Siempre es agradable regresar con una victoria, aunque sólo sea para recordar al mundo la propia existencia. La gente de la isla bonita es entrañable, y nuestros anfitriones dieron lo mejor de sí para que nos sintiéramos como en casa.

En el otro lado de la balanza, después de una década he comprobado que no hay premios en la que debería ser la máxima prueba del ajedrez canario. Esto me hace pensar que: o no hay capacidad para generar recursos y administrarlos justamente, o bien –muy posible- no se considera al ajedrecista digno de recompensa por su dedicación y esfuerzo. Por fortuna, aún quedan en el mundo del ajedrez vocaciones alternativas mejor recompensadas, como la enseñanza, o preparar discursos, o recoger planillas... En fin, quizá las cosas cambien en otros diez años.

En el plano competitivo, se puede decir que gané el Campeonato de Canarias como la selección italiana de fútbol juega los Mundiales, esto es, practicando el catenaccio y clasificándome a trompicones y en los penaltis, en caso necesario. Dos tablas en la fase previa (con Tony López y José Manuel Ramos) y una victoria (frente a Gustavo de la Cruz) me clasificaron para la final con Brito. 1-1 en las lentas, 1-1 en el desempate a 15 minutos y victoria con negras en la muerte súbita (6 minutos para las blancas con obligación de ganar, y 5 minutos las negras).

Refiriéndome al formato del torneo, opino como otros jugadores que debería aspirarse a organizar un abierto con premios que atrajeran a los ajedrecistas más fuertes, con unas plazas por clasificación y otras de libre acceso (incluso podría considerarse el pago de una inscripción). Entre otras ventajas, se evitaría la exclusión de buenos jugadores por el actual límite de plazas para cada isla. Las fechas actuales son asimismo claramente mejorables para los estudiantes, por coincidir con el final del curso académico.

 En fin, son ideas que se pueden debatir para salir del actual marasmo, con un torneo de muy pocas rondas que parece realizado un tanto para salir del paso. En cambio, soy testigo de que el Campeonato de España por equipos de Lanzarote sí fue organizado con toda ostentación, eso sí que trasciende y da prestigio a una gestión. No puedo evitarlo, pero me vienen a la memoria los despliegues esforzados de algunas dictaduras tercermundistas para dar al exterior una falsa impresión de prosperidad.

Como me estoy poniendo políticamente incorrecto, paso enseguida a comentar una de mis partidas del torneo, a petición del amigo Ramos. Se trata del segundo encuentro de la final contra Brito; lo normal sería que el campeón eligiera alguna victoria brillante para que todos apreciaran lo bien que uno juega, pero se aprende más comentando las propias derrotas, y hacerlo públicamente es una forma de autoflagelación con la esperanza de no reincidir en el futuro.

Otra razón no desdeñable es que, por más que busco, no encuentro entre mis planillas la victoria brillante arriba mencionada. Por último, me pareció la partida más interesante de las que jugué en La Palma, tanto por razones técnicas como por la situación deportiva en que tuvo lugar.

Blancas: Ernesto Solana
Negras: Alfredo Brito
Final del Campeonato de Canarias 2003 (2ª partida)

Así que tenemos un duelo clásico en la final. Antes de empezar, el conejero Tony López comparó nuestro encuentro con los tradicionales Boca-River de la liga de fútbol argentina. Ignoro las estadísticas de ambos equipos, pero puedo asegurar que Alfredo siempre fue un rival difícil para mí.

Después de una derrota accidental en la primera partida, a Brito sólo le valía ganar con negras para forzar el desempate, de modo que la elección de la apertura iba a ser un factor determinante.

1. d4 Cf6
2. c4 c5

Lo normal en Alfredo sería ...g6 en cualquiera de las dos primeras jugadas, pero se comprende su deseo de asumir riesgos buscando situaciones dinámicas y desequilibrantes, donde el blanco no tuviera un control cómodo de la partida. Supongo que también trataba de aprovechar el factor sorpresa; sin embargo, esta posibilidad había sido prevista en mi preparación.

3. Cf3!

Tratando de secar la posición, pues intuí que Brito quería jugar un Volga. En el desempate mejoró con 1...c5, para  forzar el avance d5.

3...g6

En el portátil de Sabrina yo había echado un vistazo a la variante crítica 3...cd  4.Cd4 e5 5.Cb5 d5 6.cd Ac5!?, un interesante gambito favorecido por Kasparov en su juventud, pero las blancas pretendían eludir el chapapote con la intrépida variante 4.Cc2 d5 5.cd Dd5 6.Dd5 Cd5 7.e4, alcanzando una posición insípida, simétrica y simplificada, ideal para las circunstancias (¿influencia del pragmatismo italiano?).

4.Cc3 Ag7
5.e4 cd
6.Cd4 0-0
7.Ae2 d6
8.0-0 Cc6
9.Ae3 Ad7

Se comprenderá que yo estaba muy satisfecho con el tipo de posición alcanzada en la apertura, sobre todo a esas horas de la mañana: una estructura Maroczy que otorga a las blancas control central, ventaja de espacio, estrategia clara y un contrajuego limitado de las negras.

En este momento vino felizmente a mi memoria la última partida del match de Candidatos Timman-Yusupov en 1992, donde el ruso tenía que ganar y permitió una formación Maroczy, para caer derrotado al forzar la situación.

10.Cc6

Aprendí esta jugada del maestro argentino Daniel Pizá. En realidad se trata de una mera trasposición, pues se aspira a llegar a la posición derivada del orden de jugadas más frecuente 10.Dd2 Cd4 11.Ad4 Ac6 12.f3 Cd7 13.Ae3! (a diferencia de su oponente, este alfil juega en los dos flancos, así que conviene mantenerlo de momento. Además, al bando con más espacio le conviene en general evitar las simplificaciones).

Esta posición puede considerarse una tabiya (posición básica, punto de partida) entre las aperturas modernas, y ha sido analizada muy profundamente en diversos artículos. Recomiendo al lector el estudio de las siguientes partidas modelo: Vaganian-Ivkov, Moscú 85, Kavalek-Larsen 1986 y Anand-Larsen, Cannes 89.

Otra opción interesante sería 10.Tc1 Cd4 11.Ad4 Ac6 12.Dd3, como en la espléndida partida Smyslov-Karlsson, Interzonal de Las Palmas 1982, evento del que fui testigo directo como muralista a mis 17 años.

DIGRESIÓN BRUTAL: YO ME TOMÉ EL REFRESCO DE SMYSLOV

El paciente lector me perdonará, pero hago aquí un aparte para referirme a algunas simpáticas vivencias que de otro modo quedarían en el olvido. En una de las rondas de aquel Interzonal se enfrentaban en el Hotel Reina Isabel los ex- campeones mundiales Petrosian y Smyslov, y me correspondía seguir la partida en el tablero de demostración.

Al empezar el juego, ambos solicitaron bebidas, como era habitual. Sin embargo, los viejos rivales pronto acordaron tablas y se marcharon, sin dar tiempo a que llegara el servicio del hotel con el encargo. Algo decepcionado por el desenlace de la partida, salí a pasear por la avenida de Las Canteras, y me crucé con una pareja llamativa: Smyslov y Petrosian cogidos del brazo, cantando lo que me pareció una nostálgica canción rusa.

Regresé al hotel para sustituir a otro muralista. Los refrescos de Petrosian y Smyslov  reposaban en su mesa, y el recordado y veterano árbitro grancanario Manuel Quevedo me ofreció uno de ellos... alegando que los míticos jugadores no se lo habían ganado sobre el tablero (!).  Agradecí aquel refresco de naranja, sobre todo tras el paseo al sol estival, pero inesperadamente... ¡aparecieron en escena los dos ausentes!.

Desde cierta distancia, observé cómo Smyslov preguntaba a Quevedo por su bebida, mientras éste le respondía con negativas y haciendo gestos ostensibles (su segundo idioma), recriminándole su actitud poco combativa... El ruso se encogió de hombros y se alejó con su clásica elegancia.

Smyslov hizo en Las Palmas un torneo soberbio, y se clasificó para el Candidatos en compañía del campeón Ribli –el único que pudo derrotarlo -. El destino quiso que volvieran a enfrentarse en uno de los matches eliminatorios, y un tanto contra pronóstico se impondría el viejo estratega, para caer en la mismísima final ante un imparable Kasparov.

Tigran Petrosian hizo en cambio un torneo gris, aunque tuvo energías suficientes para dar una magistral lección con negras (un recordado ...g5!) al pujante holandés Jan Timman, considerado por entonces el gran favorito. El armenio moriría solo dos años después, víctima de un cáncer.

Bien, si todavía están ahí, continúo con la partida ...

10...Ac6

Las negras podían tener la tentación de reforzar el centro con 10...bc6?! (movimiento que he presenciado en un par de ocasiones), a lo que seguiría con fuerza 11.c5!, con mejor estructura.

11.f3 Da5

En lugar de la esperada 11...Cd7 (para a5! y Cc5), Alfredo ensaya una jugada que en aquel momento me pareció dudosa. Resulta que en las estructuras de este tipo, la jugada Da5 suele estar vinculada al plan a6-b5.

En la posición que nos ocupa, sin embargo, es difícil realizar esta idea, pues las blancas evitarían b5 mediante Tb1 y b4. De lo que se desprende que la Dama negra, aparentemente activa, no está en realidad bien situada (como señalé arriba, en estos esquemas es necesario avanzar el peón a a5). Si una pieza del rival no está bien situada, ¿para qué expulsarla? Pues eso es precisamente –expulsarla- lo que hice en las siguientes jugadas...

12.Tb1

De momento esta jugada no es criticable, pues encaja con la construcción temática Tb1-Dd2-Tfc1-Af1.

12...Tfc8
13.b4?!

Pero esto es precipitado, al crear demasiado pronto un punto de contacto en a5, lo que facilita el contrajuego negro. Era preferible seguir construyendo, a la espera de que las negras agotaran sus jugadas útiles, por ejemplo: 13.Dd2 Dd8 (no hay más; Cd7 se encuentra con b4-b5) 14.Tfc1 y finalmente las negras tienen que efectuar a5.

A continuación, las blancas jugarían b3! (slowly) seguido de a3, y avanzar a b4 solamente en el momento oportuno, con la conveniente preparación y rompiendo con c5! cuando el negro esté descolocado.

¿Cómo seguir con negras en ese caso? Los defensores de la variante suelen continuar el medio juego con h5 y Rh7, para Ah6 o incluso Dh8. En cambio, los planes a base de f5 significan un compromiso estratégico a largo plazo, como demuestran las partidas Kavalek-Larsen (citada arriba) o Franco-Izeta, Oropesa 96, entre otros ejemplos.

13...Dd8
14.Db3

Para vigilar mejor el flanco de dama después de un eventual 14...a5, al tiempo que se prepara Tfd1 y c5 (la ruptura temática de las blancas). La jugada natural sería 14.Dd2, dificultando de paso la maniobra Df8-Ah6, pero se encontraría con 14...a5 15.a3 ab 16.ab Ta3, con contrajuego. Tampoco daría nada especial a las blancas la variante 14.Dd2 a5 15.b5 Ae8! (only move, el caballo negro necesita respirar por d7) 16.Ca4 Cd7, seguido de b6 y en su momento Cc5.

14...Df8!
15.Tfd1 Ah6
16.Ad4

Ahora se mantiene una especie de pulso entre ambos alfiles para dilucidar qué diagonal tiene más valor: la que controla la columna c (casilla c1) o la que apunta al rey negro.

16...Ch5
17.Af1 Ad7!

El alfil despeja la columna c para dirigirse a e6 , con rayos-x a la dama blanca.

18.Cd5 Ae6
19.Ab2

No estoy convencido del plan conectado con esta jugada, cuya idea es tomar con torre en d5 para dejar latente la amenaza Dc3. Otra idea frecuente en estas estructuras es capturar en d5 con el peón e - apuntando a e7-, como en el recomendable modelo clásico Lisitsin – Botvinnik,  Leningrado 1932.

Sin embargo, supongo que inconscientemente pesaban las consideraciones deportivas, y trataba de jugar de manera sana, sin comprometer mi posición, como esperando a que fuera mi rival quien forzara los acontecimientos. Pero como escribiera una vez Roberto Grau , la pasividad lleva el germen de la derrota.

Lo anterior es algo que todos sabemos, pero el directo tiene sus propias leyes. Prueba de ello es que, después de imponerme en la primera partida, cambiando impresiones con alguien neutral sobre cómo plantear el siguiente encuentro, me advirtió: “Él va a intentar ganarte, así que juega tú también a ganarle...”, y agradecí interiormente una reflexión tan sensata y oportuna. Sin embargo, no fui capaz de aplicar el consejo en el momento de la verdad.

Otra frase robada, esta vez de Tarrasch -y también empleada por Fischer en Mis 60 partidas memorables-: “No basta con ser un buen jugador: además es necesario jugar bien”.

19...Ad5
20.Td5 Tc6!

Se deduce que las blancas no han elegido el mejor plan, pues las negras tienen una posición muy aceptable.

21.g3

Sentí la necesidad de controlar las casillas negras del flanco derecho, el inconveniente es un cierto debilitamiento de la posición del rey, que puede hacerse patente si la posición se abre más adelante.

21...Tac8
22.Te1

Las blancas mejoran su torre preparando la ruptura e5, a fin de conseguir una mayoría móvil en el flanco de dama con la estructura de peones b4-c5.

22...e6!

Una jugada precisa: el destino final de este peón es la casilla e5, creando un punto de apoyo en d4, previo cambio de los alfiles de casillas negras. Pero primero se limita la actividad de las torres blancas.

23.Tdd1 Ag7
24.Ad4

Un momento crítico en la partida. Mi idea inicial era 24.e5, pero luego me pareció que, tras los cambios, las negras ocupaban ventajosamente la columna d con Td6 –anticipándose a c5 de las blancas- y el subsiguiente doblamiento de piezas mayores.

Justo al terminar la partida intercambiamos algunas palabras, y resulta curioso que Brito valorara la posición tras 24.e5 como de ligera ventaja blanca, al carecer el caballo del excelente apoyo en d4, pero creo que la posición negra es preferible, pues al abrirse el centro se empiezan a manifestar las debilidades alrededor del rey blanco, al tiempo que las piezas negras son más ágiles.

De manera que tuve que elegir entre dos males, y tal vez elegí el mayor, pues la posición negra es ahora fácil de jugar, y voy a estar sometido a una presión continua. Si preferí la continuación de la partida, fue porque al menos dispondría de la reacción f4, y mi rey estaría más seguro que con un centro abierto. Los rusos suelen afirmar: “cuando uno dice A, luego debe decir B”, por lo que deduzco que un ruso habría jugado 24.e5, más consecuente con las jugadas preparatorias anteriores.

24...Ad4
25.Td4 e5!
26.Td2 Cg7
27.b5

Una decisión práctica. Nos empezaba a apremiar el tiempo y opté por esta medida radical para eliminar la ruptura b5, un latente tema de iniciativa para las negras. Es una concesión estratégica, pero también tiene sus triunfos: la posición se estabiliza y, al eliminarse un frente, las blancas pueden preparar alguna reacción en el flanco de rey mediante f4.

Aprovecho para decir que fue mi primera experiencia con el reloj de Fischer (acumulando segundos), y aunque al principio me costó adaptarme, no me llevé una mala impresión. Por un lado se pierde precisión (sobre todo en los finales, el reino de la precisión por antonomasia) y se gana en estrés (apuros de tiempo permanentes), pero al menos está en la propia mano el evitar injusticias deportivas aberrantes.

27...Tc5
28.Da3 a6!

Parece que el destino me deparaba un Volga aquel día.

29.ba ba
30.Da6 T8c6
31.Da3

Las blancas han capturado un peón, pero sólo para devolverlo y organizar sus fuerzas mientras las negras invierten algunas jugadas en recuperarlo.

31...Ce6
32.De3 Cd4
33.f4 Ta5
34.Tf2 Da8
35.Ad3 Ta2
36.Tef1 Tf2
37.Df2 Da7
38.Rh1 De7
39.f5

En el fragor de la batalla, confiaba en que mi contrajuego mantendría a las piezas contrarias ocupadas en la defensa de su rey, pero analizando con frialdad se ve que las negras terminarán abriéndose camino, tan grande es la diferencia de actividad entre las piezas (sobre todo la del caballo con respecto al alfil, que aparte de su ineficacia es una debilidad táctica, lo que se pondrá de manifiesto cuando la torre negra alcance la casilla b3).

39...Tc7
40.f6

Seguramente ya no había defensa, pero esto pierde seguro. Creí que las negras quedarían atadas a la defensa de g7, pero resulta que pueden hacerlo con economía de fuerzas gracias a su mayor movilidad, con Df8 o bien con Ce6, según convenga.
Por razones prácticas era preferible mantener la tensión con el peón en f5, sin definirse (ya se sabe que a veces la amenaza es más fuerte que su ejecución), aunque opino que la victoria negra sería cuestión de tiempo.

40...Dd8
41.De3 Da8
42.Tb1 Tb7
43.Tb7?

Un nuevo error, consecuente con la jugada anterior. Ahora cae el peón de f6.

43...Db7
44.Dh6 Ce6
45.Dd2

El alfil nunca llegará a tiempo de ocupar la diagonal h3-c8, y las blancas deben limitarse a tapar las numerosas goteras de su posición, así que su causa está perdida. Doy las restantes jugadas sin comentarios.

45...Db6
46.Af1 Dd8
47.Df2 Cc5
48.Ag2 Cd7
49.Da7 Cf6
50.c5 dc
51.Dc5 Dd1
52.Dg1 De2
53.Da1 Ce4
54.Da8 Rg7

Ante la imposibilidad de tomar en e4, tendí mi mano a Alfredo en señal de abandono, pero con la tensión del momento él no entendió mi gesto. Al parecer, por un momento omitió el mate en f1, y creyó que había perdido una pieza. El diálogo que sostuvimos no tiene desperdicio:

Brito: “Qué.”

Solana: (brazo extendido –horizontal -) “Nada.”

Brito: (mosqueado) “Ah.”

Algunas veces me han rechazado tablas... ¡pero jamás me habían rechazado el abandono! Así que tuve que jugar De4, permitiendo Dd1, tras lo que mi rendición sí fue aceptada, con la consiguiente aclaración entre sonrisas.

Apenas unos minutos después (inhumano) jugamos el desempate a 15 minutos, aunque a ritmo de blitz (sospecho que los dos deseábamos que aquello acabara cuanto antes). Me costó adaptarme a la nueva situación justo después de la derrota, y de hecho estuve groggy, al borde del K.O., perdiendo lamentablemente la primera y ganando milagrosamente la segunda. Finalmente llegamos a la muerte súbita, donde pude recomponerme, ganar con negras y proclamarme campeón de Canarias Italian style.

Curiosamente, y como me hizo notar Alfredo, en las cinco partidas que disputamos en la final vencieron siempre las negras (para que luego digan que el negro no puede)."


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Última modificación: 05 de agosto de 2003
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